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sábado, 12 de mayo de 2018

Desconectada

Cosas de la vida, me he acordado hoy de que yo tenía un blog. Un triste blog que no actualizo desde 2015. Esta plataforma ya está pasada de moda. Pero por el momento ninguna otra me convence; Twitter lo manejo sólo como app informativa, y de Facebook me fui, empezaba a parecerse a un patio de vecinos. Instagram me permite subir fotos de mascotas y comidas y poco más. Yo me sentía como un pez en el agua con Fotolog, siempre se me ocurría que contar, y nadie parecía ofenderse por las cosas que relataba, sin darse por aludido ni ponerse verde de envidía. Sí es cierto que pululaba mucho petulante y diletante mal intencionado, pero no advertía yo la malicia que se respira en Facebook. Gente que jamás participa, pero lee con avidez las publicaciones de los demás, sin aportar ni un triste "like". Me sentía en plan "Te estoy vigilando (para criticar) y lo sabes".

Pero en el fondo echo de menos el interactuar en redes sociales, supongo que este blog servirá de desahogo para hacer llegar al mundo las cosas que por mi cabeza pasan, con la ventaja o desventaja de qué una no sabe quién la esta leyendo, ni con qué propósito. O sea como en Facebook... :(

¿Que qué ha pasado desde 2015? Muchos enganches a series, más de los que deberían, una pasión inmensa por Juego Tronos, ninguna peli de Zach Braff en el cine, ni un campeonato de Fórmula Uno ganado por un español, algun festival de música y pocos conciertos, una reconciliación familiar, 3 aniversarios de boda para cuatro. Croacia, Eslovenia, Bosnia, Noruega, Suecia, Camboya, Vietnam, Bélgica, Holanda...Una gata más, un progenitor menos, un disgusto enorme de culebrón sudamericano del que algún día me reiré, 18 kilos menos, dos holters y una resonancia, una casita preciosa. Unas elecciones generales in situ, miles de llamadas, algunos cigarrillos y copas de vino. Un coche nuevo y sobre todo una Thermomix. 

¿No sería así como retomaría Bridget Jones, su diario tantos años después...?







jueves, 19 de marzo de 2015

Japonismo

Como saben que voy tarde con todo, tampoco les sorprenderá que les cuente que he  estado en Japón. Meses preparando el viaje para luego pasar meses hablando de él, y meses después explicarlo en mi blog. No sea que a estas alturas de la película hay algún homínido en la tierra que no se haya enterado.

Pues sí, 2014 fue un feliz año, ahora que ya ha concluido y andamos inmersos de lleno en 2015, lo puedo anunciar a los cuatro vientos sin que se me gafe. Fue el año en que concluí mi primer año universitario, con más pena que gloria, debido a que conseguí de nuevo un empleo indefinido que me impidió estudiar, lo que me hubiese gustado. El año en que me regalaron una vespa preciosa durante la celebración de nuestras nupcias (además de muchas más cosas), en esa divertida fiesta campera. El año en que Fanny, se convirtió en mi mejor amiga y se adaptó a su nueva vida en Madrid, Y sobre todo el año en que preparamos con mimo y mucha ilusión nuestra visita a el país nipón.

Probablemente las vacaciones de mi vida, aunque lo cierto es que siempre digo esto al regreso de cualquier viaje. Sin embargo este ha marcado e influido, incluso en nuestras pequeñas rutinas habituales: hasta una arrocera nos hemos comprado a la vuelta, impensable haber subsistido todo este tiempo sin algo tan imprescindible...

Mi parteneire (ya legal, pero parteniere) se ocupó de cansinear ya suficiente con el viajecito de marras en su blog. Eso sí, todo muy ordenado y muy bien explicado. (Me queda la duda de sí alguien le leyó hasta el final...). Yo me he encargado de la parte más divertida:

Con todos ustedes: "La ruta nipona: la película".





Besos y abrazos. No se olviden de pasarse por Tokio, Kyoto, Osaka, etc. para tener tema de conversación durante semanas, pese a quedarse sin amigos.

Saludos,

Kitkate.

viernes, 15 de agosto de 2014

True detective


Pues sí, una que es una tardona, pero para que se imaginen del tiempo del que dispongo, he terminado por fin de ver True detective esta semana y eso gracias a que aumenté la memoria de mi móvil y pude seguir las andanzas de Matthew camino del trabajo y con el traqueteo del metro de fondo. Nunca he sentido más ganas de aniquilar a un músico ambulante en mi vida, que por no permitirme escuchar los diálogos. (NOTA MENTAL: comprar auriculares más potentes).





Pues bien, elevo ya, tras haber concluido los ocho capítulos, a esta serie a categoría de obra de Arte. Y no por el guión, que si lo pensamos el rollo policial en busca de asesino en serie está muy trillado, si no por todo lo que rodea al intríngulis en sí, especialmente la fotografía (sublime), la música y el comecome introspectivo y existencial del personaje al que da vida Matthew McConaughey. Quién nos lo iba a decir cuando le veíamos en papeles de chico guapo y tonto hace unos años... Lo que es escoger un buen guión. ¿Verdad, Leo DiCaprio?

Woody Harrelson, tampoco está mal, entendiendo que en su caso la elección de buenos personajes suele ser frecuente, que es actor versátil lo sabemos desde "Cheers", así que no sorprende de forma tan significativa a como lo hace Matthew. (Ay, Matthew, ahora odio más aún si cabe a Penelope Cruz : Buscona). 
Por otro lado su personaje, Martin Hart, se corresponde con un rol más llano, de policía putero, vividor y terrenal. Algo que a uno no le luce tanto, pero si hasta lo hace Santiago Segura en Torrente. 






La serie sorprende aún más a medida que se desarrolla, permitiéndose un giro en el guión a eso del sexto capítulo, cuando ya entiendes el porqué del título, y es que True detective no lo es cualquiera, sólo Rust Cohle, que no cesa en su intuición de perseguir al malo contra viento y marea. "Uno sólo puede ser bueno en un sola cosa", dice Rust y él lo es siguiendo pistas y llevándose a los malvados a su terreno. 

La representación cruda de la sociedad norteamericana en la profunda Louisiana la entiendo como bien conseguida, pero claro una no ha tenido la suerte de adentrarse en las zonas pantanosas y rurales de por allá, como para poder juzgar de primera mano. Pero la fotografía, ay, la fotografía. Más de una vez me quedé absorta parando la imagen para contemplar los planos de los paisajes del sur de Louisiana. Increíbles. 

Por ponerle alguna pega diré que la conclusión se queda un poco corta, me imaginaba yo un desenlace más rimbombante en que cesaran cargos políticos y que tocara a las élites un poco más de lleno, pero parece que los guionistas prefieren complacernos con un final "amable". 

Señores productores, a  la espera quedo pues de la segunda temporada.

Suya que les quiere: 

Kitkate




domingo, 3 de agosto de 2014

El cine que viene: Wish I Was Here


Al más puro estilo La Mirada Difusa acudo a contarles el cine que viene.

No soy yo de celebrar los estrenos que parten de grandes y pequeños estudios. Los largos metrajes suelen aburrirme, digamos que me encuentro más en el punto "serial lover" que otra cosa.
Aunque de vez en cuando una película gusta, eso sí, con pausas, porque a los 50 minutos de reloj inevitablemente tiendo a perder el interés, como si me programaran, oigan.
Eso no me pasa, de forma también incomprensible, cuando hablamos de Zach Braff , asi pues, además de ser capaz de verme en una tarde una temporada entera de Scrubs, también puedo ver sin rechistar The Last Kiss en inglés con subtítulos en coreano. Verídico es y no exento de éxito, porque he de reconocer que esta versión del L'ultimo bacio, es un tostón de los grandes.

Pero el próximo mes celebramos el regreso del director de Garden State, o sea el mismísimo Braff, creador de la obra de arte más significativa y alucinante de todo el cine independiente de la Historia del cine independiente, ever and never. Y es que con un proyecto de crowfunding en el que estuve apunto de colaborar con todos los ahorros de mi cuenta naranja, llega a nuestras pantallas Wish I was Here.



La crítica especializada habla de un Garden State para adultos y yo a punto estoy de hacer el pino puente de alegría.

Imaginense, Zach Braff tira de agenda y recupera a Jim Parsons de Garden State y se permite compartir escena con su amado "Turk" como guiño incontestable a la serie que le lanzó a la fama. Además de recurrir a Mandy Patinkin, Saul en Homeland y a Kate Hudson, que desde "Almost famous" no ha vuelto a hacer nada decente... Lo cual me lleva a pensar que esto del crowfunding no dio para tanto caché, pero bueno...

Del argumento poco se, más allá de lo que deja dilucidar el trailer, pues hasta el próximo 12 de septiembre, fecha del estreno en España, pretendo no conocer nada.

Cómo era de esperar las debilidades musicales de Braff salen a la luz, y de nuevo nos deleita en su trabajo con una impecable banda sonora, aderezada en esta ocasión con tema inédito de The Shins sólo para esta producción, cuyo título  "So Now What", nos traslada irremediablemente a la frase final de Garden State: "What do we do..." ¿Casualidad?
Bon  Iver y un duo entre Coldplay y Cat Power añaden el punto festivalero a la selección musical.



Pues eso, espero que como yo, se encuentren deseosos de tan esperado estreno. Nos vemos el día 12 de septiembre a la salida del cine para comentar. ¿Les parece?